Sin cambiar muebles ni elementos constructivos, únicamente aligerando textiles, cuadros y detalles decorativos muy de otra época, la transformación es evidente.
Ahora apetece estar y no sólo para dormir.










Sin cambiar muebles ni elementos constructivos, únicamente aligerando textiles, cuadros y detalles decorativos muy de otra época, la transformación es evidente.
Ahora apetece estar y no sólo para dormir.









