De rincón apagado a espacio luminoso
Este rincón estaba desaprovechado. Un gran baúl debajo de la mesa no pintaba nada. Tampoco decía nada el cuadro con motivos selváticos.
Lo primero, despejar. Fuera baul, fuera objetos amontonados en el suelo. Después, elegir unos pocos objetos, la cámara de fotos azul, el jarrón de cristal con pinceles. La espectacular caja de pinturas sobre la mesa.
Un nuevo lienzo bicolor en verde y azul, en la misma tonalidad que la cortina y la tapicería del sillón isabelino restaurado. Para rematar, el maniquí de hierro blanco.



